Baccarat
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¿Qué imagen tiene el baccarat en España?

Probablemente, quienes no sean aficionados al juego no sepan qué es el baccarat. A otros les sonará su nombre, que abarca las denominaciones de “baccarat”, “bacará” o “bacarrá”, según los casos. Y otros, pocos, quizás tengan una vaga noción de cómo se juega. Pero lo que seguramente no se hayan parado a pensar es que todos, o prácticamente todos, han visto jugar al baccarat aunque ellos no lo hayan sabido. Es, sin duda, uno de los juegos más representados en el cine universal. Y todos, o prácticamente todos, desconocerán posiblemente que este juego está íntimamente relacionado con el lujo. ¿Saben por qué?

¿Qué imagen tiene el baccarat en España? Para aquellos que sí sean aficionados al juego y conozcan algo de su historia, no será ningún secreto que el baccarat es el juego de cartas favorito de James Bond. El agente 007 juega a baccarat en muchas de sus aventuras, tantas como escenas en las que pide a una camarera de falda muy escasa y escote muy amplio que le sirva “un vodka con martini seco, mezclado, no agitado”… ¡Cuánto le debe esta famosa marca de ‘cocktail’ al “superagente” de los servicios secretos británicos de Su Majestad! Lo que hubiera tenido que pagarle por esta publicidad es una suma incalculable.

Curiosamente, la imagen que uno se hace de este juego de naipes es distinta en función del nombre utilizado para mencionarlo. “Bacarrá” sugiere un juego popular en un local o en un bar bullicioso. “Bacará” parece que invoca a una reunión privada de “señoras bien”, de clase social alta, quizás venidas a menos, sentadas en torno a una mesa camilla en una residencia victoriana de Backer Street, en Londres, con una taza de té, unas pastas de acompañamiento y los naipes para matar su tedio.

Del “Casino Royale” al Casino online

El nombre del baccarat, sin embargo, sugiere el casino, con señores de buenos modales haciendo apuestas de infarto, con mujeres también de infarto a su lado, y guardando la compostura incluso si pierden una fortuna. Parejas de “amor y lujo”, estupendamente retratadas en la “filmografía Bond”, en la que el propio Bond está acompañado por alguna de estas bellezas femeninas, capaces de poner en solfa la seguridad nacional de cualquier potencia mundial, tan sólo con sus curvas.

Quizás estas escenas aquí descritas queden hoy un “pelín” machistas. Pero hay que tener en cuenta que cuando el periodista británico Ian Fleming se inventó al personaje de James Bond corrían los años cincuenta del siglo pasado. Eran, desde luego, otros tiempos.

La primera novela de Fleming protagonizada por Bond data de 1952 y nos es casualidad que fuera titulada “Casino Royale”. Desde el comienzo, quedaba claro que el juego preferido del agente secreto menos secreto de toda la historia era el baccarat, en concreto la modalidad del baccarat “Chemin de Fer”.

Si Fleming fuera un periodista y escritor de nuestros días, probablemente habría llevado a 007 ante un ordenador para jugar al baccarat en un casino online como Pastón, uno de los más conocidos de la industria del juego online en España. Una web que ofrece tanto casino como apuestas deportivas; que goza de una excelente reputación y reúne todas las garantías de la preceptiva licencia de la DGOJ (Dirección General de Ordenación del Juego).

El baccarat, siempre favorito para un Bond que evoluciona

Desde entonces, un Bond por el que no pasan los años sí que se ha ido adaptando a los tiempos, desde el encarnado por Sean Connery o Roger Moore hasta el representado por Pierce Brosnan o Daniel Craig, entre otros. Y las “chicas Bond” también, desde las primeras, interpretadas en el cine por Eunice Gayson o Ursula Andress, hasta otras más recientes, como Sophie Marceau, Rosamund Pike o Bérénice Marlohe, o las últimas, Monica Bellucci, Léa Seydoux y la hispano-cubana Ana de Armas.

Eran, desde luego otros tiempos, porque en sus comienzos James Bond no conoció Internet y acudía a los casinos físicos de mayor prestigio para jugar con la alta sociedad y las grandes fortunas, allá donde fuera enviado desde el Reino Unido, hasta Hamburgo, Miramonti, Udaipur, El Caribe o Estambul, por citar unos ejemplos.

Hoy, el agente 007 habría podido disfrutar de un bono de bienvenida en el casino de Pastón, incluso sin necesidad de un depósito previo, de treinta euros y veinticinco “spins” para probar los juegos del casino sin necesidad de depósito al registrarse. Una bienvenida interesante, que incluye cuatrocientas cincuenta tiradas gratis.

El baccarat, un juego con ‘glamour’

Toda novela tiene algo de autobiográfico y en el caso de Ian Fleming esto no iba a ser menos. Como Bond, Fleming fue miembro del Servicio de Inteligencia británico, al servicio de Su Graciosa Majestad; como Bond,Fleming vivió rodeado de dinero. Era hijo de un parlamentario, en el seno de una familia rica ligada al banco Robert Fleming & Co. y al Scottish American Investment Trust. Como a Bond, a Fleming le gustaba vivir “la buena vida”, llena de lujo y ‘glamour’ incluso en los aspectos más “mundanos”, como el juego.

Por esto el baccarat va indisolublemente asociado a la riqueza, a la alta sociedad, al lujo, al ‘glamour’… El baccarat no es un juego de destreza, sino un juego de azar. Y Bond siempre quiere jugarse “el todo por el todo” confiando simplemente en su buena suerte, como si no fuera bastante en su vida cotidiana la sensación de peligro y la descarga de adrenalina.

Hagan juego, señores, como James Bond.

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