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Adicción a los videojuegos en España: una preocupación creciente y cómo afrontarla

En los últimos años, la adicción a los videojuegos se ha convertido en un tema cada vez más preocupante, sobre todo entre los jóvenes. Pasar horas frente a la pantalla puede parecer solo un pasatiempo, pero, en algunos casos, afecta a su vida diaria. Aunque la mayoría de los casos se dan a estas edades, los adultos también lo padecen y las estadísticas muestran que cada vez más personas buscan ayuda profesional. 

La buena noticia es que la adicción a los videojuegos tratamiento no es algo irreversible. Con el apoyo adecuado, una terapia especializada y hábitos saludables, muchas personas vuelven a recuperar el control de sus vidas. No obstante, el primer paso es reconocer el problema a tiempo y ponerse en manos de profesionales para mejorar la salud emocional y volver a disfrutar de este entretenimiento sin riesgos. 

Cómo reconocer la dependencia a los videojuegos en jóvenes y adultos 

Esta conducta adictiva es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que ocurre cuando el juego deja de ser solo un pasatiempo. Se caracteriza por la pérdida de control sobre el tiempo de juego, darle prioridad sobre otras actividades y continuar jugando a pesar de las consecuencias negativas. Se trata de un tipo de adicción comportamental, similar a la dependencia que pueden generar el trabajo excesivo o las compras compulsivas. 

Los videojuegos estimulan el sistema de recompensa del cerebro al liberar dopamina, lo que puede llevar a que la persona dependa cada vez más del juego para sentirse bien. Una de las dudas más habituales es cómo saber si se tiene realmente esta dependencia. Diversos informes y estudios demuestran que existen ciertas señales que ayudan a identificar esta conducta adictiva. 

  • Dificultad para controlar el tiempo dedicado al juego. La persona intenta dejar de jugar, pero no puede, y poco a poco el juego empieza a dominar su día a día.
  • Dar prioridad al juego sobre lo demás. Las responsabilidades cotidianas pasan a un segundo plano frente al deseo de jugar.
  • Necesidad de jugar cada vez más horas al día. Como ocurre con otras adicciones, el jugador necesita cada vez más tiempo para sentir la misma diversión o satisfacción que antes lograba en menos minutos.
  • Irritabilidad, nerviosismo o malestar al no poder jugar. También es normal notar cambios de humor notables, ansiedad y frustración si se interrumpe la partida o no se puede jugar.
  • Pensamientos obsesivos sobre el juego. La mente de la persona no puede dejar de darle vueltas al juego, y eso le impide concentrarse o disfrutar de otras cosas que antes le gustaban.
  • Aislamiento social. En la mayoría de las ocasiones, la persona deja de ver a los demás y prefiere estar solo jugando. Incluso pierde el interés por otras actividades o hobbies. 
  • Menor rendimiento académico o laboral. La concentración y el desempeño académico se ven afectados, con calificaciones más bajas, retrasos en las tareas o problemas en el trabajo. 

En definitiva, la adicción a los videojuegos es un problema real que puede afectar la vida personal, académica y social de quienes la padecen. Por eso, es fundamental buscar un tratamiento efectivo, como el que se ofrece en Orbium, centro de referencia en España en el abordaje de esta patología. El proceso comienza con una evaluación psicológica completa para diseñar un plan individualizado, poniendo especial atención en la motivación, la gestión emocional y la reconstrucción del proyecto personal. 

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