Una forma diferente de vivir la intimidad
Sexo

Una forma diferente de vivir la intimidad

El sexo anal es, pese a lo que suele parecer, uno de los tabúes más comunes en buena parte de las sociedades. En torno a la práctica del sexo anal se ha tejido una tupida red de mentiras, verdades a medias y una infinidad de prejuicios. La desinformación y las informaciones falsas que pretenden pasar por verdaderas han contribuido a generar temores y un rechazo radical a esta práctica sexual.

La mayoría de las religiones ha condenado el sexo anal, pero, al mismo tiempo, en países de férrea moral religiosa el sexo anal se ha practicado para que las mujeres lleguen vírgenes al matrimonio o ha sido una manera de evitar el embarazo.

Es oportuno entonces, dar un poco de luz donde aún hay tanta confusión.

Prejuicios, mentiras y aclaratorias sobre el sexo anal

Los prejuicios y mentiras, físicos y morales, sobre el sexo anal no son pocos, pero he aquí los más comunes:

  • El sexo anal es sucio o antihigiénico. Es quizá el más común de todos los prejuicios al respecto. Y es cierto que en el recto y en el ano puede haber residuos fecales, pero basta con un buen lavado o un enema antes de experimentar el sexo anal sin pasar por un momento desagradable y comprometer la salud.
  • El sexo anal es doloroso y nada placentero. Eso puede saberse al experimentarlo, pero es bueno insistir en lo que recomiendan los sexólogos: para practicarlo con placer debe irse despacio para que la dilatación del esfínter sea de manera natural o puede recurrirse a alguno de los diferentes complementos o productos que se ofrecen en algún sexshop para facilitar dicha dilatación. En cualquier caso, muchos estudios de comprobada seriedad afirman que el sexo anal es una de las formas más expeditas para el orgasmo femenino.
  • Practicar el sexo anal causa irritación en el tejido rectal e incluso cáncer colorrectal. Lo de la irritación puede suceder -al igual que en la vagina- si no está bien lubricado el ano, pero si se utiliza un buen lubricante, se use o no preservativo, no hay razón alguna para causar tal irritación y mucho menos algún daño mayor.
  • El sexo anal puede provocar hemorroides. Si se han tomado todas las precauciones y consejos antes mencionados no hay riesgo de causar hemorroides y, además, muchísimos estudios al respecto demuestran que las hemorroides se deben generalmente al estreñimiento, al embarazo,  a la predisposición genética o a una dieta baja en fibras, entre otras de las causas más comunes de ese padecimiento.
  • El sexo anal es adictivo. Este es un punto muy controversial y bastante tratado y discutido en publicaciones dedicadas a la sexualidad,  pero lo cierto es que cuando se practica el sexo anal de la mejor manera es sencillamente una experiencia placentera que enriquece la vida sexual de las parejas.

Como puede verse, mitos, mentiras, prejuicios, exageraciones y desinformación han hecho del sexo anal un enigma, un tabú, una experiencia pecaminosa e incluso una forma de castigo o de irrespetar y humillar a otra persona.

Derrumbadas todas esas falsedades y patrañas de la ignorancia, el sexo anal no tiene porqué comprometer la ética y la salud de quienes lo experimentan sanamente.

Vivir la intimidad de otra forma

Pasión, deseo y lubricación

Salvo alguna indisposición física que lo impida, no hay ninguna razón de carácter médico para no practicar el sexo anal. Y en cuanto a los impedimentos morales para experimentarlo, ya deberían ser asunto del pasado. Basta con seguir unas sencillas recomendaciones, aunadas a la pasión y el deseo exaltados para entregarse a las delicias de esta práctica sexual.

Antes de practicar el sexo anal o a la experiencia sexual en general, lo mejor es que la pareja se asee profundamente, y siempre resultará más excitante si se duchan juntos, lo cual adelanta una adecuada estimulación que después se hará visible. Ducharse juntos siempre resulta un divertido y muy excitante juego erótico como preámbulo a los profundos y prolongados placeres de la cama.

La práctica del sexo anal, independientemente de que se use preservativo o se prescinda de él, siempre exige el uso de un lubricante anal, puesto que el ano, a diferencia de la vagina, no se lubrica naturalmente y no es recomendable que se intente lubricar con saliva. Es importante tener en cuenta que ni la saliva ni sustancias como aceites o cremas para la piel son adecuados para la deseada lubricación del ano, y sí pueden lograr por el contrario la irritación u otros efectos indeseados.

Superados los mitos, las mentiras, los tabúes y los prejuicios relacionados con la práctica del sexo anal, es imprescindible un buen lubricante para disfrutarlo al máximo. No debe olvidarse que todo juego erótico o preámbulo debe realizarse con calma y delicadeza para que ambas partes deben de disfrutar de un momento excitante.

En el sexhop que se prefiera hay siempre una variedad de lubricantes para satisfacer todos los gustos. Los lubricantes anales son elaborados para cumplir varios propósitos: la dilatación del esfínter, la insensibilización de la zona anal y garantizar que la penetración sea placentera. Tales propósitos se suman a la función principal de un lubricante anal, según lo indica su nombre, lubricar para que la penetración sea plácida y nada forzosa.

Que cada pareja escoja el lubricante anal que sea más de su agrado y la pasión y el deseo harán el resto. Si antes una pareja no se había atrevido a practicar el sexo anal, deberá tomarse su tiempo e ir explorando las posiciones del sexo anal hasta encontrar la que le resulte de más intenso placer. O pueden ser varias las posiciones de sexo anal que les proporcionen a la pareja los más variados e intensos estremecimientos.

En cualquier caso, la lubricación será imprescindible y la mejor garantía de que el sexo anal enriquecerá la sexualidad de la pareja con muchos e intensos orgasmos que se verán reflejados en el trato y en el comportamiento diario tanto de las mujeres como de los hombres.

En fin, ya no es tiempo de negarse a las delicias del sexo anal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.