Fútbol como deporte saludable
Deporte

Más allá del espectáculo: el fútbol como deporte saludable

El fútbol, conocido como el deporte más universal del mundo, es esa disciplina deportiva que apasiona a las grandes masas. Se trata de un juego conocido en todo el planeta y que despierta emociones y sentimientos complejos difíciles de explicar, que trascienden a la mera competición dentro de un contexto deportivo. Los aficionados al balompié viven al máximo cada partido de su equipo, y se mantienen siempre alerta sobre las noticias y el devenir del club al que apoyan: resultados, fichajes, títulos…

Hoy en día, cualquier persona que desee ver un partido puede hacerlo a través de Internet en cualquier momento del día. Incluso hay modos para vivirlo con mayor intensidad, como las apuestas deportivas, que introducen el componente económico como un añadido de emoción a cada partido. Para apostar de forma segura, la mejor opción es hacerlo a través de una casa de apuestas oficial española como Bet365, donde se pueden consultar pronósticos y todo tipo de información de interés, como se detalla en este enlace.

En cualquier caso, muchos aficionados al fútbol y al deporte en general también apuestan por vivir la pasión de este deporte sobre el terreno de juego. Millones de hinchas juegan cada fin de semana, tanto a nivel amateur como un escalón por encima, y disfrutan de los beneficios que esta disciplina deportiva conlleva. No nos referimos a la emoción y la diversión, sino a aquellos factores que marcan la diferencia con respecto a nuestra forma física y nuestra salud.

El fútbol como deporte saludable

Se habla mucho día a día de todo lo que mueve el fútbol a su alrededor, de factores sociales e incluso económicos, pero poco a poco se han ido quedando fuera del foco mediático los beneficios que reporta su práctica en lo que se refiere a llevar un estilo de vida saludable. El fútbol, como cualquier otra rutina de ejercicio físico, puede tener un impacto positivo en nuestro organismo.

Mejora nuestra capacidad aeróbica

El fútbol es un deporte en el que la mayoría del tiempo se invierte en correr, y además a diferentes velocidades según la situación. Si defendemos la internada de un rival, toca acelerar; si queremos calmar el juego, ralentizamos el ritmo de circulación; si toca montar un contragolpe, aumentamos la velocidad para llegar al área contraria. Hay infinidad de contextos en los que correr es la mejor opción para llevar la jugada a buen puerto, pero lo cierto es que es aquí donde más se notan los beneficios aeróbicos.

La carrera continua, los giros rápidos, la brega con el contrario, el desplazamiento lateral, recuperar la posición… Todo ello conlleva una serie de movimientos, de reflejos, que con la práctica habitual se traducen en una mejora de nuestra habilidad física y motriz. Nuestro cuerpo se acostumbra a la exigencia y, por tanto, podemos decir que mejoramos como atletas.

Reducción de grasa corporal para tonificar músculo

De la misma manera, el constante movimiento que requiere el fútbol se puede considerar también como un ejercicio de cardio de alta exigencia. Gracias a ello, la práctica regular de este deporte reducirá los niveles de grasa en nuestro cuerpo y, además, contribuirá a tonificar los músculos, sobre todo de las piernas. En este sentido, hay futbolistas, tanto profesionales como amateurs, que también incorporan a su rutina de entrenamientos ejercicios con otras partes del cuerpo para ganar en fuerza y potenciar otros aspectos.

Coordinación e inteligencia posicional

Conducir el balón con los pies no es algo fácil pese a lo que pueda parecer. Requiere de un alto grado de coordinación puesto que, al mismo tiempo, el esférico debe ir pegado a nuestro pie, debemos regatear a rivales y levantar la cabeza para averiguar qué compañero está mejor situado para pasar la pelota, o buscar la mejor opción de tiro a portería. Todo ello, buscando espacios y tratando de que no nos roben el balón.

En esencia, es un ejercicio exigente de coordinación que nos ayudará a mejorar este aspecto, y también nuestra inteligencia posicional. Jugar habitualmente al fútbol, en una posición concreta como central, mediocentro o delantero, nos obliga a asimilar funciones concretas, a acostumbrarnos a una zona específica del campo y a interpretar situaciones del juego según nuestra ubicación.

Potencia el trabajo en equipo

Pese a que a nivel mediático son las grandes estrellas las que centran el foco como grandes individualidades, la realidad es que el fútbol es un deporte puramente colectivo. Todo depende del equipo, del grupo, y de la química que exista entre ellos para desplegar un nivel de juego que les lleve a la victoria. Por ello, jugar al fútbol con regularidad es una buena forma de impulsar nuestra capacidad de trabajar en conjunto con el resto de compañeros, de involucrar a todo un equipo y sentirse parte de él para conseguir un objetivo.

En definitiva, el fútbol, más allá de ser un deporte de masas que despierta emociones en las gradas y en los medios de comunicación, es una disciplina física que requiere de exigencia y compromiso. Por ello, ser futbolista, ya sea a nivel profesional o amateur, es una forma de incluir el ejercicio en nuestra vida diaria y obtener todos los beneficios que ello conlleva para nuestra salud. El fútbol se disfruta en la televisión, en las apuestas, pero también en nuestro organismo cuando lo practicamos.

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