Sexualidad Femenina
Sexo

Sexualidad femenina: la libertad de permitirse experimentar y explorar

Ya no tienen miedo, ni falsos pudores. Se permiten decidir sobre sus destinos, fijar metas competitivas a nivel profesional y vivir su sexualidad como mejor les parece. Son las mujeres del siglo XXI, algunas nacidas en los tiempos de la hiperconectividad y las redes sociales, otras que aprendieron a vivir su sexualidad después de los treinta, los cuarenta e incluso los cincuenta. Porque si para el amor no hay edad, para el sexo mucho menos.

Las mujeres son las que compran más juguetes eróticos a través de internet

Las tienda sex shop dejaron de ser escaparates donde las mujeres no se detenían por temor a ser señaladas. Hoy las tiendas online están abiertas las 24 horas, ofrecen asesoramiento personalizado, presentan novedades de todo tipo y tamaño y por si fuera poco, premian la fidelidad de las clientas.

Las causas para intentar explicar este crecimiento en el consumo de juguetes eróticos como dildos, vibradores y cosmética erótica tiene que ver con múltiples factores.

Entre ellos se pueden señalar el movimiento feminista y su defensa de los derechos individuales de las mujeres, la apertura a tratar el sexo ya no como un tema tabú en los medios de comunicación y el boom de la novela erótica, como las trilogías de “Cincuenta sombras”, de la escritora inglesa E.L.James o “Mi hombre”, de Jodi Ellen Malpas.

Redlights

Pero tal vez lo más importante para destacar, sea que las mujeres no necesitan de hombres apuestos y adinerados, como ocurre con la mayoría de los protagonistas de la novela romántica.

A la hora de decidir cómo explorar los caminos para llegar al clímax, son ellas las que toman la decisión de compra de sus juguetes eróticos. Y esta distinción no conoce ni edad ni estado civil.

Por qué tienen éxito los sex shop online principalmente en mujeres

El porqué tiene que ver tal vez con que detrás de la mayoría de las mejores tiendas online de juguetes eróticos y lencería, hay mujeres. Creadoras indiscutible de pequeños espacios que ofrecen ventanas donde las mujeres pueden informarse, nutrirse, educarse, y fundamentalmente, animarse.

Animarse a conocer con mayor profundidad su cuerpo y poder reconocer sus propios puntos erógenos. Animarse a preguntar, sin tapujos, sin vergüenza.

La mayoría de las mujeres que han tenido alguna experiencia de compra en un sex shop virtual, sobretodo las que pasan la barrera de los cuarenta años, reconocen que les resultaba muy difícil hablar del tema sexo con sus parejas. También aseguran que internet les dio la posibilidad de conocer cómo era el funcionamiento de consoladores, geles estimulantes, bolas chinas y preservativos.

Bolas-Chinas

La forma en que se presentan estas tiendas online, cuidada, prolija y moderna, invita a las mujeres a recorrer sus diferentes espacios, que en muchos de los casos, cuentan con blogs propios, en el que comparten información y vivencias, incluso en primera persona.

Ese es un dato revelador: ¿qué mujer no confiaría en otra mujer que le brinda información y asesoramiento porque alguna vez ella también estuvo allí?

La confidencialidad, tanto en la compra como en los envíos, es otro de los elementos importantes que las mujeres tienen en cuenta a la hora de realizar compras online. Los  productos enviados son protegidos en cajas de cartón marrón, con el nombre de un remitente que nada tiene que ver con lo erótico, e incluso, si las clientas pagan por paypal, el nombre de la tienda no aparece.

Por otro lado, ofrecen la descripción completa de cada uno de sus productos, desde los más conocidos hasta los menos conocidos, como los productos comestibles eróticos, con los que no tienen problema en experimentar, ya sea en la cocina o en el dormitorio.

También ofrecen una inusitada colección de juegos de mesa, para jugar sobre la cama o en donde pesquen las ganas, que invitan a explorar los deseos de la pareja y a descubrir esas pequeñas fantasías sexuales, de las que a veces cuesta mucho hablar.

Es hora de celebrar la liberación femenina que comienza en el dormitorio y se vive fuera de él. A toda hora y en todo lugar, con juguetes eróticos o sin ellos, porque después de todo como diría el Marqués de Sade: “en lo que se refiere al placer hay que emplear siempre todos los sentidos”.

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