persona cansada y con estres
Salud

¿Qué es el estrés negativo y cómo controlarlo?

El estrés no es necesariamente en principio algo negativo. Más bien, es una herramienta psíquica necesaria para poder afrontar los desafíos de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, en ciertas circunstancias, el estrés puede resultar un agente causante de severos trastornos físicos y psíquicos. En el presente artículo te enseñaremos algunas técnicas sencillas para calmar tu mente, relajarte y poder vencer el estrés negativo.

El estrés no es siempre algo negativo

En principio, el estrés no tiene por qué ser necesariamente malo o negativo. De hecho los especialistas consideran que existe un tipo de estrés positivo, y con ello se refieren a que el estrés es un proceso natural de adecuación de un individuo ante nuevas situaciones que se presentan en su vida cotidiana, siendo éste entonces un proceso psicológico de respuesta ante conflictos originados en la vida laboral, familiar o social, que deben ser encarados y resueltos con el fin de que éste pueda lograr sus metas y propósitos de vida.

chica evitando el estres

Por ejemplo, puede haber manifestaciones de estrés cuando una persona siente frío, lo que generará que los músculos se tensen con el fin de producir calor, o cuando alguien reduce su tiempo de sueño o sus niveles de somnolencia con el propósito de poder rendir durante más tiempo en el estudio o en el trabajo.

Las causas del estrés y las etapas del proceso de estrés

Situaciones de importancia emocional, tales como una quiebra económica, ser despedido del trabajo, la pérdida de un ser querido o una boda o separación, pueden ser causas de estrés.

En todos estos casos, el fenómeno del estrés se manifiesta en su primera etapa como un proceso de activación y preparación del individuo ante la situación o conflicto que se constituye en estímulo.

Después de esta primera fase, se iniciará una etapa en la que el individuo desarrollará un estado de actividad y avivamiento, que le ayudará a enfrentar la situación en cuestión.

Una vez resuelta, se pasa a una tercera etapa de agotamiento, en la que el estado de avivamiento se convertirá en una situación de cansancio, de forma abrupta.

Cuando el estrés se transforma en estrés negativo

Sin embargo, el estrés puede devenir en un fenómeno perjudicial para la salud del individuo, sobre todo cuando ante una situación determinada, no se recupera la energía ni los recursos físicos y psíquicos invertidos en su resolución.

Ello ocurre por ejemplo, en el caso de los estudiantes, cuando comienza la temporada de exámenes y deben dormir menos de lo que el cuerpo necesita, generando cambios físicos, que aunque imperceptibles en el corto plazo, en el largo plazo pueden tener efectos negativos sobre la salud, tales como el envejecimiento celular.

Pero la manifestación grave del estrés, ocurre propiamente cuando una situación que el individuo considera negativa, compleja o desafiante, supera con creces su capacidad de respuesta normal.

Esta situación, por ende, exigirá de su parte grandes cantidades de energía física y psicológica para resolverlas de forma efectiva.

Este estado mental suele provocar en el individuo una incómoda y agobiante sensación de sobrecarga, que a la larga puede constituirse en la causa de una serie de trastornos físicos y psicológicos.

Si en efecto, el estado de abatimiento ante situaciones difíciles de resolver se prolonga considerablemente en el tiempo, entonces el estrés negativo deviene en estrés negativo crónico, un estado que genera sobre el individuo una serie de consecuencias que afectan la salud mental y corporal del individuo, tales como agotamiento crónico, problemas digestivos, ansiedad, dolores de cuello y de espalda, disfunciones sexuales, irritabilidad excesiva e insomnio, entre otros síntomas característicos.

Fármacos y sustancias adictivas no son la mejor solución

Ante el problema que hemos expuesto, mucha gente recurre a los fármacos -cuando son asistidos por especialistas- y a otras sustancias -ya por cuenta propia, tales como el alcohol, tabaco u otros- para paliar la sintomatología que padecen. Pero, puede ocurrir que en el primer caso, los fármacos no siempre ayuden de forma efectiva, y en el segundo, que se generen procesos de adicción que más bien reforzarán el cuadro de estrés.

Afortunadamente, las personas que padecen de estrés pueden contar con una serie de prácticas sencillas y muy eficientes en sus resultados, totalmente naturales además, que pueden ayudarles a controlar el estrés y a mantener la mente en calma.

Conozcamos algunas técnicas para calmar la mente y superar el estrés negativo: la respiración

Uno de los ejercicios más sencillos para lograr un estado de relajación es la respiración profunda. Esta práctica es además de sencilla, absolutamente versátil, ya que podemos llevarla a cabo en cualquier lugar y casi en cualquier situación.

Para efectuar esta práctica debemos sentarnos o acostarnos a la vez que colocamos una de nuestras manos sobre el estómago, mientras que la otra mano la colocamos sobre el corazón. Luego, inhalaremos lentamente hasta que podamos sentir como nuestro diafragma se expande y nuestro estómago se levanta. Una vez alcanzado dicho punto, es necesario contener la respiración por unos segundos, después de lo cual comenzaremos a exhalar también lentamente, mientras apreciamos como nuestro estómago desciende y el diafragma se distiende, retornando nuestro abdomen a su estado normal.

Existen otras técnicas de respiración, sencillas de usar y muy útiles para ayudarnos a alcanzar un estado de relajación, y así lograr combatir el estrés y calmar nuestra mente.

Una práctica efectiva: la relajación progresiva

En segundo lugar, debemos señalar la llamada técnica de relajación progresiva. Esta técnica es también muy sencilla de realizar, y además permite lograr excelentes resultados si es acompañada de manera sistemática de la práctica de respiración profunda. En resumen, esta técnica consiste en concentrarse en cada uno de los músculos del cuerpo, comenzando por los dedos de los pies.

Una vez que logremos situar nuestra mente en una parte específica del cuerpo, debemos apretar los músculos que la componen, y luego liberarlos. Hecho esto con los pies, se debe continuar el mismo proceso a lo largo de todo nuestro cuerpo.

Una técnica milenaria: la meditación

En tercer lugar debemos señalar la meditación. Esta importante práctica implica concentrar nuestra atención todo lo que podamos, con el fin de lograr estados de plena relajación y calma en nuestra mente.

Gracias a la meditación, podemos reaccionar de forma más calmada frente a situaciones y conflictos, así como ante las emociones y pensamientos provocados por los primeros, sobre todo, aquellos que son causantes comunes de estrés. Ésta es una práctica milenaria, que  tiene resultados garantizados, y existe una gran diversidad de estilos y técnicas para practicarla.

Por lo general, todos los tipos de meditación implican ejercicios de concentración en el proceso de respiración, en una serie de palabras –lo que es denominado comúnmente como mantra-, o también en algún objeto determinado. Asimismo, estos ejercicios requieren de ambientes muy silenciosos con el fin de disminuir lo más posible cualquier distracción. Sin embargo, aunque mucha gente considera que las prácticas de meditación deben efectuarse sentado, pueden realizarse perfectamente en otras posiciones, bien sea de pie, acostado o incluso por extraño que parezca, caminando.

El proceso de respiración es clave en la práctica de la meditación, y por ello debe respirarse bajo principios similares a los descritos en el punto anterior.

Aprender a no querer controlar los pensamientos negativos, un elemento clave en la práctica de la meditación

Otro elemento central de la meditación, que nos ayuda notablemente a calmar nuestra mente, lo que nos ayudará de forma segura a vencer el estrés negativo y la ansiedad, es la técnica de mantener una actitud abierta frente a todos aquellos pensamientos que puedan surgir.

Aquellas personas que están sometidas a enormes dosis de estrés negativo y ansiedad, normalmente no logran controlar los pensamientos vinculados a situaciones negativas y desagradables, que normalmente se gestan de forma espontánea en sus mentes y sin posibilidad de controlarlos. Pues bien, lo correcto en esta situación, y que las personas deben aprender a desarrollar durante la práctica de la meditación, es dejar pasar todos aquellos pensamientos que vengan a la mente, sobre todo los incómodos o que provoquen malestar.

En vez de tratar de evitarlos, controlarlos o bloquearlos, como normalmente trataría de hacer cualquier persona que padezca de estrés negativo crónico o de algún trastorno de ansiedad, lo que hay que hacer es dejar fluir estos pensamientos, y mantener el estado de concentración. Ello ayudará a superar progresivamente su aparición. Al contrario de lo que comúnmente se cree, tratar de bloquear pensamientos negativos que surgen de forma espontánea, lo que hace es reforzarlos.


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