Dormir mejor
Salud

¿Cómo conciliar mejor el sueño y evitar el insomnio?

El insomnio es un trastorno del sueño común que puede provocar dificultades para obtener un buen descanso. O bien puede consistir en despertarse demasiado pronto y no poder volver a dormir.

Al despertarse, es posible que siga sintiéndose cansado. El insomnio no sólo puede mermar su energía y su estado de ánimo, sino que también puede tener un impacto negativo en su salud, su rendimiento laboral y su calidad de vida en general.

En Kadolis comprenden perfectamente este problema y luchan por solucionarlo gracias a la ropa de cama con materiales orgánicos que ayudan a conciliar el sueño de una manera natural para que las personas puedan cumplir las 7 u 8 horas necesarias para su buen descanso nocturno.

Muchos adultos experimentan un insomnio breve o agudo en algún momento de su vida, que dura unos días o semanas. Suele ser consecuencia del estrés o de un acontecimiento traumático.

Sin embargo, algunas personas sufren de insomnio a largo plazo o crónico que dura un mes o más y que puede ser el problema principal o puede ser un efecto secundario de otra enfermedad o medicación. No está obligado a soportar noches de insomnio. A menudo, pequeños cambios en sus hábitos pueden ser beneficiosos.

¿Cómo dormir mejor?

Para combatir el insomnio lo mejor es seguir estos consejos para dormir mejor:

Tener en cuenta los horarios de sueño

No se deben dejar pasar más de ocho horas para dormir. Un adulto sano debería dormir al menos siete horas por noche. La gran mayoría de las personas no requieren más de ocho horas de sueño para cumplir esta meta.

Todos los días se debe tratar de ir a la cama y despertar a la misma hora para cumplir ciclos de sueños y que el cerebro se acostumbre a ellos. En tal sentido, no se debe dejar pasar más de una hora en estos horarios, pues la perseverancia robustece el ciclo sueño-vigilia del organismo.

Tener cuidado con los alimentos y bebidas 

Se tiene que evitar ir a dormir con hambre o inmediatamente después de haber comido. También se deben alejar las comidas pesadas o extremadamente abundantes un par de horas antes de acostarse. Este malestar puede hacer que el insomnio prevalezca.

Además, se debe tener precaución con la nicotina, la cafeína y el alcohol, pues tienen efectos estimulantes que tardan varias horas en desaparecer y pueden tener un resultado perjudicial en la calidad del sueño.

Establecer una atmósfera tranquila

Hay que crear un entorno ideal para dormir. A menudo, esto implica una habitación fresca, oscura y silenciosa y la exposición a las fuentes de luz pueden entorpecer el sueño, por lo que hay que evitar el uso de pantallas que emiten luz durante un periodo de tiempo prolongado justo antes de acostarse.

Puede considerarse la posibilidad de utilizar cortinas para oscurecer la habitación, tapones para los oídos, un ventilador u otros dispositivos para crear un entorno más cómodo.

Antes de acostarse, las actividades relajantes como tomar un baño o utilizar técnicas de relajación pueden ayudar a promover un mejor sueño.

No hacer siestas durante el día.

Las siestas diurnas pueden interferir con el sueño nocturno. Si se decide dormir la siesta, hay que limitarla a solo 30 minutos y que no sea a última hora de la tarde.

Sin embargo, si se trabaja por la noche, es posible que necesite una siesta a última hora del día antes del trabajo para recuperar el sueño perdido.

Hacer de la actividad física una rutina diaria

La actividad física regular ayuda a mejorar el sueño. No obstante, es conveniente no realizar ejercicios o actividad física cerca de la hora de dormir, pues esto estimula mucho al cerebro y le dificulta relajarse. Pasar tiempo diario al aire libre también puede ser beneficioso.

Resolver las preocupaciones

Antes de ir a dormir hay que hacer lo posible por resolver las preocupaciones o inquietudes que pueda tener. De ser imposible lograr esto, se debe hacer un esfuerzo por alejar los pensamientos preocupantes antes de la hora de dormir.

La gestión del estrés puede ser beneficiosa. Se debe empezar por los aspectos fundamentales, como la organización, el establecimiento de prioridades y la delegación de tareas. La práctica de la meditación puede contribuir a aliviar la ansiedad y conciliar el sueño.

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